Desde tiempo inmemoriales, el oro ha fascinado a la humanidad. Con su color resplandeciente, ha sido asociado a la riqueza y al poder por los siglos de los siglos, convirtiéndose en el metal más preciado. Como no podría ser de otra manera, es uno de los materiales por excelencia en joyería.

Significado

El oro es uno de los materiales más codiciados del mercado. De hecho, uno de los barómetros para medir la riqueza de un país es la cantidad de oro que posee. Por este motivo, ya que esto sucede desde la antigüedad, el oro y su color van asociados al poder, la riqueza y la abundancia. También se le ha achacado la sabiduría y suele identificarse con el sol.

Antiguamente se creía que tenía poderes curativos y que repelía las energías negativas. De hecho, la tradición de que los anillos matrimoniales suelan ser de oro viene de ahí, para proteger el amor de la pareja. También está vinculado a la religión, ya que el color dorado se asocia al bien y, por tanto, a una deidad bondadosa.

Características

Tradicionalmente el otro se ha medido en quilates. Seguramente estarás familiarizado con este concepto pero quizás no entiendas del todo lo que significa. Los quilates indican la pureza del oro. Cuanto más alto sea el número menos imperfecciones tendrá, siendo el oro de 24 quilates el más puro que existe. Pero entonces, ¿significa que todo lo que no sean 24 quilates no es oro de verdad? No.

El oro, al igual que otro metales preciosos, no se encuentra en la naturaleza en estado puro, si no que hay que procesarlo. Aún así siempre quedan restos de otros compuestos, ya que el oro en sí es un elemento químico. Es imposible, de momento, conseguir una pureza del 100% y ya lograr una pieza de 24 quilates resulta muy costoso, de ahí el alto precio de estas piezas.