Uno de los complementos más utilizados en el día a día son los collares. Ahora que la pandemia nos obliga a utilizar mascarilla, los complementos que utilicemos van a definir en gran medida la impresión visual que demos, ya que nuestra sonrisa no podrá hacerlo por nosotros. Por suerte, los collares son una de las joyas que más hablan de nuestra personalidad. Veamos cuáles hay.

Sautoir, ópera y collares de varias hebras

La primera categoría está compuesta por tres variantes. Los collares sautoir estuvieron muy de moda en la década de los 20 y 30 y en la actualidad se les relaciona con el estilo Art Deco. Son piezas muy llamativas y largas, con forma de borla en la parte inferior. Los de ópera son una variación de estos, pero de menos tamaño. A menudo están elaborados en oro y piedras preciosas, y como sugiere su nombre fueron diseñados inicialmente para ocasiones especiales. Debido al precio de los materiales que los componen no son muy habituales.

Los collares de varias hebras, son, como su nombre indica, piezas con varios hilos. Los más populares son los que tienen perlas en la cadena, aunque a raíz precisamente de este material tienen un precio elevado. Afortunadamente, en los últimos tiempos han surgido nuevos métodos para tener perlas sintéticas más económicas.

Gargantillas y barberos

Estas piezas son muy llamativas y destacan por su gran tamaño, no sólo en longitud, si no en ancho. Las gargantillas fueron muy populares gracias a la princesa Diana, que acostumbraba a lucir una. Están formadas por uno o varios hilos con perlas o piedras preciosas. Son recomendables para personas que tienen el cuello más bien largo y estilizado.

Los barberos, por su parte, son muy llamativos, ya que consisten en piezas muy grandes a la altura del pecho. Aunque no siempre es así, acostumbran a estar hechos de metales preciosos y pueden tener piedras incrustadas. Aunque son vistosos y pueden resultar especialmente elegantes, hay que combinarlos con cuidado.

Colgantes

Por último tenemos el estilo probablemente más popular: los colgantes. Los hay de muchísimos tipos: hechos con una cadena metálica, una cuerda, un hilo… Obviamente lo más destacado de estas piezas es el colgante en sí. Y en este sentido hay miles de posibilidades. Desde una piedra preciosa a un charm, pasando por símbolos de cualquier tipo. Estos collares son los más fáciles de combinar y los que más hablan de nuestra personalidad y probablemente de nuestros gustos.